Tanto la prueba de sangre del antígeno prostático específico (PSA, por sus siglas en inglés) como el examen digital del recto (DRE) deben ofrecerse anualmente, comenzando a la edad de 50 años, a los hombres que tengan una expectativa de vida al menos 10 años. Los hombres en alto riesgo (hombres de raza negra y hombres con un historial familiar significativo de uno o más parientes de primer grado [padre, hermanos] diagnosticados con cáncer de próstata antes de los 65 años) deberán comenzar las pruebas a la edad de 45 años. Los hombres a un riesgo aún mayor, debido a muchos parientes de primer grado afectados a una edad temprana, pueden comenzar las pruebas a los 40 años de edad. Dependiendo de los resultados de la prueba inicial, podría ser no necesaria la realización de más pruebas hasta los 45 años.
A todos los hombres se les debe proveer información sobre lo que se conoce y lo desconocido en relación con los beneficios, las limitaciones y las desventajas de la detección temprana y el tratamiento del cáncer de la próstata para que puedan tomar una decisión fundamentada sobre las pruebas.
A los hombres que les piden a sus médicos que tomen la decisión por ellos se les deben realizar las pruebas. Desalentar someterse a las pruebas no es apropiado así como tampoco sugerirla insistentemente.